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CHARLAS DE UN GAG-PA Bajo el signo de la balanza, del año LI, de Acuarius. Bajo la influencia del único de los doce signos del zodiaco que no es representado con figura animal o humana, y que podría interpretarse como lo opuesto al yo soy, característico del ariano, les expreso, una vez más, mis sinceros deseos de salud, armonía y prosperidad en todos los planos. UN BUEN YAMIN... Recuerdo que era en esta época del año cuando el "Hermano Marcelli" nos hacía notar que así como en los campos era la época de la cosecha, en nuestra Institución era el momento en que las nuevas generaciones de yamines representaban el fruto del esfuerzo realizado por nosotros, a través de los institutos de yoga, hoy denominados centros culturales. Después de un mínimo de seis meses de vivencia de las disciplinas básicas, se consideraba que el candidato se encontraba lo suficiente "maduro" como para ingresar a una escuela de yamines. Por cierto, también recuerdo que el entonces Venerable Sat Arhat, Dr. José Manuel Estrada, acostumbraba entrevistar a todos y cada uno de los candidatos, con objeto de confirmar personalmente la solidez de los futuros miembros de las Escuelas. Al MAESTRO le gustaba repetirnos que había que cuidar la calidad, porque "...un buen yamín será un buen Medio-Gegnián; y un buen Medio-Gegnián, llegará a ser un buen Gag-Pa..." SEÑOR-SEÑORA. ¡Papi, mira, tu nombre no aparece en el directorio! En cambio, mira lo que dice - me hicieron notar mis hijas, hace como un año, al tiempo que me mostraban en una de las secciones del voluminoso directorio telefónico de la Ciudad de México, el único nombre que aparecía con mis apellidos: Hernández Fuentes Magdaleno. Al enterarse mi esposa Magdalena del incidente, le digo, en plan humorístico: "Mira nada más, tal parece que ya hasta del nombre me despojaste." Ella ríe de buena gana, mientras pretende asegurar que todo yo y lo mío le pertenece. Lo cierto es que ninguno de los dos hemos aceptado, hasta la fecha, que le den el tratamiento de "Señora de Hernández". Ella, por la connotación actual de la frase; yo, por el significado original de la misma. Originalmente, la palabra "señor", derivada del latín senior, servía para designar o referirse al hombre que había alcanzado cierto dominio sobre sí mismo, para lo cual había ocupado una buena parte de su vida, lo que motivó que posteriormente se aplicara este calificativo a todo anciano, así como a todo aquél que tenía dominio sobre algo y sobre alguien, como fue el caso de los "señores feudales"; posteriormente, nuestra sociedad aplicó el vocablo a todo varón que por su edad o clase social representara cierto poder o autoridad. Consecuentemente, el femenino "señora" resultó equivalente al de "ama" o "patrona". Por lo tanto, referirse a la "Señora de Fernández", por ejemplo, significaba, originalmente, a la mujer que tenía dominio sobre la persona y la hacienda (posesiones) del hijo de Fernando. Decir, pues, "mi señora", implicaba entonces una actitud de entrega por parte del varón, en aquella época en que los caballeros depositaban su honor en la lucha por su Dios, por su Rey, y por su Dama. MATRIMONIO INICIATICO Posiblemente, en alguna futura charla podamos tratar el tema del matrimonio, punto de máximo interés para la mayoría de la gente. Por ahora, tan sólo deseo mostrar el pensamiento de una esposa muy especial, como especial fue también su marido, el Mahatma Gandhi: "Te doy las gracias por haber tenido el privilegio de ser tu compañera en la vida. Te doy las gracias por el más perfecto matrimonio en el mundo, basado en Brahmacharya (auto-control) y no en el sexo. Te doy las gracias por haberme considerado tu igual en tu trabajo en favor de la India. Te doy las gracias por no haber sido uno de esos miles de esposos que emplean la mayor parte de su tiempo jugando, en las carreras de caballos, con mujeres, vinos y canciones o en las nimiedades de la vida, cansándose de sus esposas e hijos como el niño se cansa pronto de sus juguetes. ¡Cuán agradecida estoy de que hayas antepuesto a Dios y al país frente al soborno, de que tuvieras el valor de tus convicciones y una fe completa e implícita en Dios! ¡Qué agradecida estoy de un esposo que ha puesto a Dios y a su país antes que a mí! Te estoy agradecida por tu tolerancia conmigo ante mis faltas de juventud, cuando refunfuñaba y me rebelaba contra el cambio que habías hecho en nuestro modo de vivir, de tanto a tan poco. Cuando niña pequeña, viví en la casa de tus padres. Tu madre fue una buena y noble mujer; ella me entrenó, me enseñó cómo ser valiente, cómo llegar a ser una esposa intrépida y cómo conservar el amor y el respeto de su hijo, mi futuro marido. A medida que pasaron los años y te convertiste en el líder más amado de la India, yo no tuve ninguno de los temores que acosan a la esposa puesta de un lado cuando su marido ha subido las laderas del éxito, como tan a menudo ocurre en otros países. Yo sabía que la muerte nos encontraría como esposo y esposa." ( 1 ) Se dice que Kasturbai, la extraordinaria esposa del Mahatma, acompañó a su esposo a la prisión, compartió sus semanas de ayuno y enfrentó grandes y muchas responsabilidades. Por varios años, Kasturbai fungió como tesorera de los fondos públicos, que el Mahatma levantaba por millones. De estos fondos, se rendían informes financieros tan precisos que, cuando en cierta ocasión Kasturbai no pudo justificar un gasto de cuatro rupias, el Mahatma lo hizo notar públicamente, sin que ella se ofendiera por ese motivo, pues consideraba al Mahatma, más que como su esposo, como su Gurú, el cual tenía derecho a llamarle la atención incluso por los más pequeños errores. MADUREZ. Cuando un árbol crece lo suficiente, puede dar frutos de cierta calidad, mismos que, cuando se encuentran suficientemente maduros, dan semillas. Si éstas llegan a caer en terreno fértil, generarán nuevos árboles... y así sucesivamente. Lo mismo ocurre con los seres humanos, quienes, al principio, sufren y lloran debido a sus necesidades, aún sin distinguir cuáles son éstas. Después, a medida que van creciendo, nuestros hijos se vuelven cada vez más autónomos en todos sentidos, hasta ser totalmente autosuficientes y entonces la Ley de la vida los impulsa a otra etapa de desarrollo: la de compartir. Así es como encontramos que los bebés simplemente lloran, los niños piden, los adolescentes esperan ser auxiliados y los adultos les proporcionan, a todos, los satisfactores necesarios. En el campo de la Iniciación Real sucede exactamente lo mismo. |
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Rigoberto Hernández Fuentes Gag Pa, a su servicio. |