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CHARLAS DE UN GAG-PA Bajo el signo del escorpión, del año LI, de Acuarius. En el ambiente característico de esta época del año, durante la cual se sienten, de manera más marcada, las vibraciones del signo que ocupa uno de los brazos de nuestro emblema y que representa el Sendero del Bakhti-Yoga, los saludo, y, una vez más, expongo ante ustedes el fruto de la experiencia y la reflexión acerca de algunos temas que considero pudieran ser de interés para cierto tipo de estudiantes de la vida, mismos que, dadas sus características y momento evolutivo como tales, podrán, en su momento, continuar desarrollando las charlas con este servidor, y así, en conjunto, iremos caminando, mientras conversamos. FIELES DIFUNTOS. Cuando llegué a la iglesia, ya habían transcurrido cinco minutos desde el momento en que debía de haber comenzado la misa. El templo estaba prácticamente lleno, pues además de profesores y alumnos, se encontraban los familiares de los cuatro maestros fallecidos recientemente. Desde el lugar que escogí, en la última fila, pude apreciar cómo varias personas no pudieron evitar su expresión de sorpresa al mirarme, pues seguramente daban por hecho que tampoco esta vez asistiría yo, debido a que siempre me había justificado para no acompañarlos en los diferentes sepelios. El silencio de media hora, solamente acompañado de algunos inevitables cuchicheos, fue interrumpido por las monedas que deposité en la hambrienta alcancía , como pago por dos folletos E.V.C. que tomé, y uno de los cuales es el que aborda las dieciocho preguntas sobre la Nueva Era. Estuve leyendo durante otros quince o veinte minutos. Al levantar la mirada, pude darme cuenta de la incomodidad que mostraban las espaldas inquietas y del cada vez mayor barullo. Los organizadores me informaron que el tremendo retraso se debía a que no había ningún sacerdote para oficiar la misa, pues el cura en turno había tenido una emergencia y la secretaria ya había solicitado los servicios de algún otro, pero no llegaba. Entonces me dirigí a la pequeña oficina anexa a la iglesia, donde pude constatar la desesperación de la secretaria al no poder conseguir que algún sacerdote de la misma congregación pudiera presentarse en esos momentos, a pesar de sus continuas llamadas telefónicas a diversos templos. Parecía que todos deseaban enterarse directamente del motivo del retraso, que había ya rebasado la hora y, exigiendo enérgica y hasta groseramente la presencia inmediata de algún sacerdote, hacían comentarios desagradables y expresiones diversas de indignación ante lo que la gente consideraba una enorme falta de respeto. La irritación y la frustración llenaban el ambiente . Había que hacer algo, pero ¿Qué? De pronto, mi atención se detuvo en un anuncio de la Escuela de Pastoral, que decía textualmente: RECUERDA LAS PALABRAS DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA: SI NO ERES TU, ¿QUIEN? Y SI NO ES AHORA, ¿CUANDO? Así las cosas, pedí permiso para usar el micrófono y me dirigí hacia el altar. Al colocarme ante el podio, desde donde se hace la lectura de los pasajes de la Biblia, la muchedumbre guardó completo silencio. Reconozco mi nerviosismo cada vez que me he presentado a exponer algún tema de carácter esotérico ante cualquier auditorio, pero nunca lo había sentido tanto como ahora, al encontrarme frente a tanta gente y precisamente en ese lugar. Sí, estaba nervioso, y no tanto porque no supiera qué decirles, sino porque no estaba seguro de poder hacerlo de la manera adecuada, pues me di cuenta, por ejemplo, que no recordaba siquiera la segunda parte del Padrenuestro tradicional. Sin embargo, aún con esa tensión de la que por lo visto nadie se percató, y que fue superada únicamente por mi afán de que toda esa multitud no se sintiera frustrada, las palabras fluyeron y logré explicar el motivo de la ausencia del representante eclesiástico y posteriormente dirigí algunas oraciones , seguido por la concurrencia, quien, con toda solemnidad iba repitiendo una a una mis palabras. Al salir del templo, la gente se mostraba tan alegre, que más bien parecía haber participado de una fiesta, pues abundaban las conversaciones animadas, las sonrisas y las bromas, lo que me hacia sospechar que probablemente fuesen "a mis costillas"; pero fueron tantas las expresiones de afecto y agradecimiento, así como los comentarios que directa e indirectamente llegaron a escucharse y que no es necesario mencionar, que ahora estoy seguro de que todo estuvo bien y, si acaso había alguien de la comunidad escolar que dudara de mi universalidad, ese día, en el templo dedicado al Espíritu Santo, me pudo sentir muy cerca de sí. El Pan de Cada Día. "... cada organismo es diferente y, por lo mismo, reacciona distinto; así que, si a usted no le afecta comer tanto pan, ¿cuál es el problema?" - Con estas palabras, el "Hermano Marcelli" dio por terminada la consulta que le hice, a la salida del Instituto de Yoga y Cultura Integral, y en la cual le expuse mi inquietud, pues eran ya varios los instructores que, durante la clase, nos insistían en que debíamos abandonar las harinas en general y el pan, en particular. En aquellos años, yo era capaz de acompañar un litro de leche con alrededor de unas catorce piezas de pan dulce; era un placer que disfrutaba casi a diario. Todavía ahora continúo disfrutando del pan, las tortillas, el arroz, la leche, el queso, los frijoles y demás fuentes de carbohidratos que parecen prohibidos para muchas otras personas, pero me doy cuenta que ya no los requiero con la misma intensidad de aquellos años. El "Pan" de Cada Día. - ¿Porqué son así los hombres, Reverendo? ¿Porqué no pueden ver a una mujer sin estar pensando cosas...? - Me volvió a preguntar la Hermana, después de su relato, a través del cual me mostró su desencanto ante lo que ella consideraba una "propuesta indecorosa", de parte del hombre que ella estimaba incapaz de expresarla. - No todos los hombres son así. - me atreví a contestar, mientras recordaba otras historias parecidas, y otras tantas veces la misma pregunta, aunque con ligeras variantes. Este fue el motivo que me decidió a agregar a la presente Charla una "cola" que aborda el tema del sexo, misma que se encuentra a disposición de quienes, por considerar de interés lo que este servidor expone, la soliciten, pues, finalmente, "no hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro". |
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Rigoberto Hernández Fuentes Gag Pa. A su servicio. Tel. 7-12-54-75 righerf@hotmail.com |