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CHARLAS DE UN GAG-PA Bajo el signo del león, del año LI, de Acuarius. antes de conocerte, te adiviné. Llegaste en el momento en que te esperaba. No hubo sorpresa alguna cuando te vi..." ...Y no sé qué más dice la canción, pero me parece que este fragmento expresa una gran verdad respecto a mí, pues desde aquella tarde en que descubrí tu mirada abarcando el Universo, y que me pareció que el Universo mismo guardaba silencio para escuchar tu voz, comencé, con curiosidad y timidez, a acercarme a tu casa, alegrándome al comprobar que había alguien más, en este mundo, que pensaba y sentía como yo. Así, poco a poco, me fui enamorando. Y no me importó dejar familia, novia y amigos que intentaban alejarme de ti. Las diversiones comunes, los reconocimientos universitarios y las prerrogativas laborales no podían competir con el placer de sentirme en tu compañía. ¡Todo lo dejé por ti... y por ti lo volví a tener! ...pues supiste enseñarme que la soberbia es una carga inútil para transitar por la vida y que sólo el auténtico y desinteresado amor conduce a la verdadera libertad; me hiciste comprender que todo cuanto había abandonado me era necesario... y lo pusiste como condición para continuar ayudándome a crecer. Tú, como nadie, has sabido disculpar, en su momento, mi ridícula arrogancia, mis impertinencias, mi torpeza, mis arrebatos de impaciencia y mi insensatez. Tú, como nadie, has sabido alentarme para continuar por este Sendero. Tu sólo recuerdo me basta para sentir el compromiso de mostrar lo mejor de mí mismo... y cuando, inmerso en la multitud, alguien dice conocerte, me siento orgulloso de mi relación contigo. ¡Cómo no amarte, cuando has sido tan generosa, permitiéndome apreciar tus tantas virtudes! ¿Cómo podría defraudar tu confianza, cuando me has permitido mirar tu rostro sin maquillaje y asomarme a tu corazón, para mostrarme tus anhelos e inquietudes, sin omitir tus momentos de dolor?! Me agrada, al recordarte, sentirme poeta un instante... y se me antoja zambullirme en el océano de la quinta dimensión, en busca de las metáforas más bellas... para engarzarlas como perlas... y escribir un himno en tu honor. Al recordarte, te miro en los ojos de toda la gente que me rodea. Te encuentro en cada sonrisa. Siento que tus manos son mis manos; que tu aliento sale por mi boca y que tu alma y la mía son una sola. Habrá quien diga que mi amor no tiene ningún mérito, pues no me lanzo a conquistar el mundo para ti, ni tampoco intento hacerte mía. Tan sólo me conformo con sentirte cerca y estar dispuesto siempre a servirte con todo cuanto tengo y como tú lo necesites. Solamente tu rechazo declarado podría alejarme de ti. Permíteme, pues, amarte a mi manera: sin fanfarrias y sin nubes de ningún tipo, pues el polvo y el incienso también empañan la vista. Permíteme mostrarte mi amor sin pedirte nada y sin ofrecerte más, pues, te repito, todo cuanto soy y cuanto tengo, te pertenece. (A la Institución G.F.U./S.O.A., Ashram Interno Mundial, 28 de julio, de 1997.) Cada año, en esta época, recuerdo el primer encuentro con el HERMANO MAYOR: Aquella tarde se me ocurrió ir a la "Prepa", aún cuando no tenía nada que hacer en ese lugar a esa hora, pues yo asistía a clases por las mañanas. Intenté encaminarme hacia la biblioteca, pero me llamó la atención la sala de conferencias y me asomé. Allí estaba Él, con sus vestiduras "raras" y cuyo significado explicó al final de su exposición. Aunque ya había transcurrido gran parte de la charla, alcancé a entender que estaba comenzando la Era de Acuarius, el significado de la Ascensión de la Virgen María, etc., Después de dar respuesta a las diversas preguntas formuladas por el auditorio, el MAESTRO, acompañado de las autoridades de la Escuela, inauguró una exposición que la Universidad organizó para conmemorar el centenario del nacimiento de Mahatma Gandhi. Fue entonces cuando le pregunté dónde podría volver a escuchar otra de sus conferencias y me dio la dirección: Insurgentes Sur, 226. Me explicó que los miércoles se daban conferencias de carácter científico, por sus discípulos; y los viernes se presentaba Él, para las de carácter filosófico. A partir de entonces empecé a visitar la Casa Sede. Primero, solo; después, acompañado de algunos de mis amigos, como Ramón Hernández, condiscípulo preparatoriano que alcanzó el reconocimiento de Medio Gegnián y llegó a ser morador de la Sede, en compañía de su esposa Pilar, otra Medio Gegnián. Por cierto, recuerdo que estábamos Ramón y Yo, en el patio de la Preparatoria, cuando quién sabe qué cara habré puesto, que me preguntó: "¿Qué te pasa?" -¿Sabes qué acabo de descubrir? le dije, con una mezcla de asombro y alegría, y agregué: ¡...que la UNIDAD está formada por sus partes! -Eso no es ningún descubrimiento; cualquiera sabe que cuatro cuartos hacen un entero...- y no recuerdo qué mas comentó, pues yo no escuchaba, absorto como estaba con mi descubrimiento, que meses después, al conocer al MAESTRO, explicaría como LEY DE CONJUNTO DE CONJUNTOS. Otros amigos, los de todas las tardes, a veces también me acompañaban; pero las conferencias, de haber sido en ruso, les habrían despertado el mismo interés. - Mira, Rigo: tú sabes que todos te queremos mucho y eres como de la familia; que respetamos tus ideas. Incluso, has visto que cuando comes con nosotros te hago tu comida especial, pero una cosa sí quiero que quede bien clara: No quiero que trates de volver vegetariana a mi hija, ni que la vuelvas a llevar a practicar Yoga- Me dijo, terminante, aquella mujer a quien yo tenía mucho que agradecer. Incapaz de desatender esa petición, decidí renunciar a lo que allí encontraba.En fin, en otra ocasión les platicaré otras anécdotas que pudieran representar algún punto de referencia, sobre todo, las relacionadas con el HERMANO MAYOR. Pero no quiero cerrar esta charla sin mencionar a otro personaje de este Signo: el Rev. Felipe Paredes. Recuerdo que había ocasiones en que yo asistía, ya como Medio Gegnián, a la Casa Sede, encontrando, con sorpresa, que en vez del MAESTRO, el "Hermano Paredes" era quien estaba a cargo de la celebración iniciática. Yo pensaba: "Porqué pondrán a este Hermano al frente, si no puede ni leer y le falta tanta fluidez al expresarse oralmente?" No alcanzaba yo a comprender cómo era posible que el "Hermano Marcelli", a quien tanta gente admiraba como yo, se limitara a tocar la campana, mientras el otro Hermano proyectaba, a mi juicio, una pobre imagen de la Institución. Años después me enteraría que el motivo era que, en ausencia del MAESTRO, el "Hermano Paredes", entonces Getuls, era su representante. Necesité ser Getuls y convivir con el entonces Reverendo Paredes, para comprender la diferencia entre lo que es la persona, y el individuo que expresa un estado de conciencia. |
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Rigoberto Hernández Fuentes Gag Pa. A su servicio. |