CHARLAS DE UN GAG-PA
Bajo el signo de los peces, del año LI, de Acuarius.

Con la marcada influencia vibratoria del signo que corresponde a esta época del año y con el cual cerramos nuestra ronda zodiacal, nuevamente me dirijo a ustedes, esperando que el balance del ciclo anual que está por terminar resulte positivo en todos los aspectos de su vida.

ACERCA DEL MISTICISMO.
Generalmente se asocia la idea de misticismo con la de una persona que mantiene los ojos entrecerrados, las palmas de las manos juntas y que se encuentra en oración constante y, si acaso tiene la necesidad de comunicarse, lo hace en voz baja... etc., etc., etc. Es por esto que quiero aclarar que, si bien es cierto que una persona mística es aquella que mantiene una actitud contemplativa de la grandeza divina, no por ello ha de presentar, necesariamente, la imagen descrita. El verdadero místico es aquél que, decidido a desarrollarse espiritualmente, se ha atrevido a rasgar el velo del Maya, lo que le permite penetrar en el templo sagrado, donde se resuelven los misterios a los que se había enfrentado. Se puede, por lo tanto, encontrar más frecuentemente a un auténtico místico en la persona de cualquier servidor sincero, aún cuando éste pueda ser un barrendero, un investigador en el campo de la ciencia, un funcionario público, un dignatario eclesiástico y hasta un guerrero. Se ha dicho que el místico oriental busca a Dios en su interior; el occidental, se recrea con la manifestación divina en todo cuanto le rodea; el Iniciado, mira a Dios tanto con los ojos abiertos, como cerrados.

LA FELICIDAD.
Toda la gente busca la felicidad. Algunos pretenden encontrarla en ciertos objetos, lugares o personas, creyendo que la felicidad se encuentra en el exterior. La verdad es que la felicidad es un estado mental que perdura proporcionalmente al motivo que la produce: el niño es feliz con el nuevo juguete deseado; los padres son felices cuando los hijos viven como aquellos lo desean; el científico es feliz con su descubrimiento y el místico, admirando la manifestación divina.
Para alcanzar el referido estado mental mucho tiene que ver la Ley del Karma, considerada ésta como Ley de Causa y Efecto, aplicada al pensamiento humano, pues bien sabemos que, de acuerdo a nuestros deseos y a la aplicación de nuestra voluntad, generamos imágenes mentales, sentimientos y acciones, mismas que, finalmente, repercuten como experiencias necesarias en nuestro desarrollo evolutivo.
He podido apreciar en los ojos de varios de mis Hermanos en la Institución la nostalgia, producto del recuerdo de seres y situaciones del pasado, y por este motivo es que me atrevo a recordarles que la felicidad pertenece al presente. Debemos aprender a vivir un eterno presente, si en verdad queremos experimentar una felicidad más duradera. Solamente entonces podremos disfrutar de la satisfacción que produce el propio deber cumplido, libres del fantasma del pasado y sin cegarnos con la ilusión del futuro. Pretender revivir los momentos de felicidad pasados, cuando contamos con un nuevo sistema de valores y circunstancias distintas, solamente puede afectarnos como a cierto personaje de la Biblia que, según se cuenta, se convirtió en una estatua de sal.

LA ORACION.
Como contraparte de la felicidad se encuentra el dolor, fruto de nuestros errores al actuar incorrectamente conforme a las Leyes de la Naturaleza.
Sabemos que la mayor parte de nuestras enfermedades son de carácter psicosomático. Por lo mismo, el entusiasmo, la alegría, el buen humor, son características anímicas de un estado saludable. Sin embargo, independientemente de las causas, hay ocasiones en que nuestra mente adopta actitudes negativas que se manifiestan, generalmente, en sentimientos tales como la agresividad o la depresión.
Para vencer el estado depresivo, producto de la engañosa sensación de aislamiento y soledad, resulta sumamente efectivo el poder de la oración, misma que puede surgir de manera espontánea o bien, pertenecer a las que son de dominio común, siempre y cuando las palabras estén acompañadas de un sentimiento sincero y del profundo deseo de comunicación con aquello que es considerado como nuestro origen, o cuando menos, con algo que represente lo superior a lo humano.
Todos somos parte de una sola y misma cosa, pero hablar de la Unidad Total carece de sentido. Nuestra mente racional tiene necesidad de moverse dentro de la polaridad y por esto es que, cuando nos reconocemos como parte del Todo, como expresión de las Fuerzas Cósmicas, o como Hijos de Dios, debemos reconocernos como el polo negativo respecto al conjunto externo que nos rodea, lo cual genera en nosotros la sensación de que nos estamos dirigiendo a algo superior al estar orando.
Por lo tanto, aunque todavía hay mucho que decir sobre este tema, hoy solamente quiero dejar claro que la manera como cada quien se refiera y sienta a Aquello que no tiene nombre y que contiene a todos los nombres, resulta totalmente válido. A mí, en lo personal me agrada percibirlo y llamarlo como El Padre, pues mi experiencia ha sido la de ser un hijo cuyo Padre ha proporcionado cuanto le ha sido pedido. Enseguida, les presento una muestra de la influencia de Neptuno en este servidor:

COMO UNA OSTRA


Como una ostra,
Inmerso
En lo profundo del océano del silencio,
Ajeno al callado transcurrir del tiempo,
Sin sentir el paso de los años,
Con el nácar de mi devoción
Le di forma a la perla de mi canto.
Ahora,
Si Tú lo quieres, Señor,
Ascenderé a la superficie del océano
Montado en las olas de la vida,
Para compartir esta alegría
Con todos mis Hermanos.
La luz del Sol será nuestro alimento
Mientras juntos marchamos a tu encuentro
Y tu Santo Nombre alabamos.
¡Gloria a Ti, Señor DIOS,
Creador de los cielos y de la tierra;
De todo lo visible y lo invisible,
Amado Padre mío! ¡Gloria siempre a Ti, Señor,
Por los siglos de los siglos...! Amén.
. Rigoberto Hernández Fuentes
Gag Pa. A su servicio.
Tel: 7-12-54-75
E-mail: righerf@hotmail.com




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