Charlas de un Gag-Pa. Saetero LI


CHARLAS DE UN GAG-PA
Bajo el signo del saetero, del año LI, de Acuarius.

Esta vez, con el signo que nos invita a mirar hacia lo lejano, hacia lo elevado, sin olvidar las características propias de nuestra naturaleza, tengo nuevamente la oportunidad de fortalecer nuestra comunicación a través de la presente Charla, misma que, como todas las demás de esta serie, espero que sirva para propiciar el diálogo con las personas que logren tenerlas a su alcance y se interesen en los temas que tratamos.

LA FILOSOFIA.
Hace 1,300 años vivió en Atenas un Maestro que enseñaba que el placer constituía el fin supremo del hombre y que todos nuestros esfuerzos debían estar encaminados a obtenerlo. Este Maestro tenía por nombre Epicuro, y el placer al que se refería era resultado del cultivo del espíritu, mediante el desarrollo y la práctica de la virtud, en general. Sin embargo, al paso de los años, se tergiversó su enseñanza a tal grado, que los romanos justificaban la realización de sus orgías como la expresión de una posición filosófica ante la vida, diciéndose practicantes del epicureísmo.
Por otra parte, el creador de la escuela estoica, Zenón de Citio, quien también vivió a fines del siglo IV a. J:C:, enseñaba, en el pórtico de Atenas, que no hay que comportarse de manera apasionada y que hay que aceptarlo todo con calma. Todavía, en nuestro siglo, se escuchan expresiones en las que se refiere que alguien "soportó estoicamente su dolor".
Al estudiar estas dos doctrinas, aparentemente distintas, encontramos que ambas proclaman la supremacía del espíritu sobre la materia, bien sea considerando al placer supremo no como producto de las sensaciones corporales, o bien, llevando la atención a las esferas superiores de la mente, donde ninguna tempestad nos puede alcanzar.
En su momento, los discípulos de estos Maestros llegaron a considerarse antagonistas, lo cual es un claro ejemplo de cómo a veces la manera de explicar una verdad puede parecer contradictoria frente a la forma como otro Maestro expresa lo mismo.

LA RELIGION.
Algo semejante ha ocurrido con los diversos grupos religiosos, cada uno de los cuales se consideran los únicos poseedores de la Verdad, negándose a ver la parte de Verdad que poseen los otros y, en un falso afán de compartir el fragmento de sabiduría que pocas veces alcanzan a comprender, se lanzan, incluso, a la lucha, a la agresión, comportándose de manera totalmente contraria a la esencia de lo que debe ser la religión.
El diccionario nos define como religión al "conjunto de creencias acerca de uno o varios dioses y de prácticas rituales para darles culto". Este concepto es el que justifica la existencia de tantas y tan pocas religiones, pues bien sabemos que RELIGION es una palabra que se deriva del latín re-ligare, donde encontramos el prefijo re, que significa "de nuevo, otra vez, volver a"; y ligare, es decir, ligar, atar, unir. Consecuentemente, la palabra religión significa, de acuerdo a su etimología, "volver a unir".
¿Volver a unir qué? Obviamente lo que antes ya estaba unido; es decir, el Espíritu individual con el Espíritu Universal, el alma con Dios, la consciencia humana con la Consciencia Cósmica...en fin, al hombre con aquello que considere como la Fuente de donde emanó, independientemente del nombre con que desee denominarlo, porque no tiene nombre, y sin embargo, contiene a todos los nombres.
En un mundo donde prevalecen los intereses egoístas, donde todavía los humanos se comportan como esclavos de sus pasiones y donde el hambre de conocimiento es mínima, resulta comprensible que se haya comparado a la religión con una droga, como lo hizo Marx, al declarar que "la religión es el opio de los pueblos", pues ha servido, desde ese punto de vista, para mantenerlos adormecidos, conformados con su situación; pero, en un mundo donde prevalece la conciencia, la religión es una experiencia individual de la más elevada calidad en nuestro desarrollo que como seres humanos hemos alcanzado.
Entonces, de acuerdo a este nuevo enfoque, el individuo religioso es aquel que encuentra a DIOS en todas partes, una vez que ya lo ha encontrado en el interior de sí mismo.
Al comprender que el Espíritu y la Materia son manifestaciones de la misma cosa, en diferente grado de vibración, el individuo puede comprender mejor a quienes, presintiendo la existencia de algo superior, lo denominan como TAT, EL TODO, EL PADRE CELESTIAL, LA MADRE DIVINA, LAS LEYES UNIVERSALES..., o bien, sientan la necesidad de representarlo de manera alguna, bien sea con la figura humana o con cualquier otra.
Posiblemente ustedes hayan tenido alguna experiencia semejante con alguno de sus profesores de la educación básica, cuando, habiéndoles explicado determinado método para resolver alguna operación matemática, les exigía la aplicación del mismo, mientras que otro profesor les exigía la aplicación de otro; finalmente, cuando ustedes comprendieron esa parte de las matemáticas, trascendieron la aplicación mecánica del método, cualquiera que éste fuere y comprendieron el porqué todos los métodos aprendidos resultaban válidos para resolver ese tipo de operaciones, pudiendo, incluso, ser capaces de encontrar alguno más.

LOS VIAJES.
Los viajes representan, entre otras cosas, una oportunidad para expandir la conciencia, pues propician que el individuo amplíe su horizonte, tanto físico como mental. Sin embargo, no son garantía de ello, pues alguien bien puede andar de trotamundos y no ser capaz de ver más allá de su propia nariz, ocupado en satisfacer sus necesidades particulares, del mismo modo como podría haberlo hecho en casa. Por el contrario, puede darse el caso, por ejemplo, de la mujer que aprovecha la visita que hace a la casa de la vecina, para compartir experiencias que, no por ser hogareñas, resultan menos valiosas. Así, al volver a su propio hogar, pone en práctica lo que llamó su atención durante su visita y entonces los miembros de la familia disfrutan, quizá, de un nuevo, nutritivo y delicioso platillo, que les ayude a continuar cumpliendo con sus propios deberes.

ACERCA DE LAS CHARLAS.
Respecto a la Charla correspondiente al signo de la virgen, agradezco al Reverendo Aquiles la aclaración de que el pequeño David, su hijo, acaba de cumplir cuatro años y que el Ashram El Hermano Mayor se ubica en el Municipio de Morelia, pues Umécuaro es tan sólo el nombre del poblado próximo al Ashram. Les reitero mi agradecimiento anticipado por cualquier aportación que coadyuve al correcto desarrollo de nuestro diálogo.
. Rigoberto Hernández Fuentes
Gag Pa. A su servicio.
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