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CHARLAS DE UN GAG-PA Bajo el signo del cangrejo, del año LII, de Acuarius. LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA BASE. En aquella ocasión, nuestro maestro de karate nos ordenó permanecer sentados. Nos mantuvimos, pues, sentados sobre los talones, con un pie sobre el otro y las manos extendidas, sobre los muslos, con los cuatro dedos hacia el interior y los pulgares hacia fuera. Enseguida, ordenó encender una vela, misma que colocó en equilibrio sobre un poste redondo, de madera, de aproximadamente 1.80 m de alto. Inmediatamente después, se alejó unos siete metros y, en dos saltos, acortó la distancia, tomó impulso y, formando una escuadra casi perfecta en el aire, lanzó la patada con la que apenas rozó el pabilo de la vela al apagarla, sin que ésta perdiera su equilibrio. Luego, nos explicó: "... Yo sé que ustedes se impresionan mucho con las patadas voladoras que acostumbran otras escuelas de karate, pero deben saber que, si se encuentran bien parados y dominan la técnica básica, las patadas voladoras resultan inofensivas..." Para demostrar lo anterior, algunos cinta negra se lanzaron con las patadas mencionadas y él mostró la manera como había que defenderse de ellas. Al giro de la muñeca, del brazo o del cuerpo, seguía el golpe, el suki, que, aunque bastante sonoro, resultaba inofensivo, debido al dominio de la técnica que, incluso a nosotros, a los principiantes, nos permitía llevar la fuerza del puño a una distancia que fluctuaba entre los tres y los cinco milímetros. "...Cuando realmente quieran golpear, lo cual significa romper algo, deberán calcular el golpe unos tres o cinco centímetros más adelante..." nos decía. Los discípulos de los otros maestros de karate nos catalogaban como "los masoquistas de Hoffner", debido a lo intenso del entrenamiento, aunado a la rutinaria repetición, a cada clase, de la llamada "Técnica Básica", cuya simplicidad agotaba la paciencia de los alumnos que deseaban ir al encuentro de la novedad. Sin embargo, estas deserciones no afectaban en nada al Maestro, en ese entonces, Tercer Dan, Guillermo Hoffner, quien estaba decidido a promover el Karate Universitario, no comercial, conforme a las instrucciones recibidas de su Maestro, en Japón. Han transcurrido casi treinta años desde aquel tiempo en que la práctica del "Sendero de la Mano Vacía" conforme a la técnica Shito-Ryu dejó su huella en mi mente y en mi cuerpo. Ahora, observo que suceden situaciones semejantes en el Sendero señalado por la S.O: A., donde con más frecuencia de lo conveniente los miembros de las Escuelas olvidan la práctica de las llamadas disciplinas básicas, sintiéndose atraídos por lo espectacular que resultan otras, sin conseguir realmente un avance de fondo en ninguna de ellas. VITAMINAS PARA EL ALMA. - Tengo una amiga que hace tiempo me dijo que estaba enamorada de cierta persona. Cuando me dijo de quién, me dio mucha risa. ¿ Y, qué cree? Ahora yo estoy en la misma situación. ¿Qué le parece? - Me confió aquella mujer que, si bien ya no era ninguna jovencita, sus grandes y hermosos ojos negros parecían mirar la primavera. Me limité a sonreír. - Aún no me ha dicho qué le parece - insistió. - Pues me parece que ahora ya no se reirá de su amiga, - Le contesté. - Claro que ya no me da risa de ella; pero ahora me da risa de mí misma... - ¿Porqué? - Le pregunté. - Porque, aunque no puedo decir que ya esté vieja, pues... como que no debiera sentirme así. ¿O, usted, qué opina? - Yo creo que debería darle gracias a Dios por esta experiencia; porque cuando uno se enamora, es como si recibiera una inyección de vitaminas para el alma: se vuelve más optimista, aprecia lo bello de la vida, se es más tolerante... en fin, la vitalidad se siente y se proyecta de muchas formas. A menos que no se encuentre realmente enamorada, sino que sea tan sólo víctima de un capricho o un deseo egoísta, en cuyo caso los efectos serán totalmente diferentes, pues entonces se puede sentir triste, deprimida o simplemente malhumorada, si es que no consigue lo que desea. - ¿Entonces, no es malo sentirse enamorada ...? - Le repito que, si es verdadero amor, no solamente no es malo, sino todo lo contrario. Ahora bien, usted puede distinguir si lo es o no, porque el verdadero amor se basta a sí mismo. No busca la satisfacción personal, sino la felicidad del ser amado. LA LUNA EN ACCION. Nos encontramos en el comedor del Ashram, en Coatepec. Después del intercambio de algunas frases rutinarias con la M.R. Martha Carballido, quien nos acompaña a la mesa al Rev. Guillermo Arenas y a mí, se ofrece al caso y les digo: - ...En cierta ocasión me encontraba en Oaxaca, cuando apenas habíamos conseguido el Instituto Samadhi, cuando, al dar una conferencia en la que se hacía mención de los siddhis o poderes que desarrollaban los yoguis, para tratar de ejemplificarlo de alguna manera, dije: "...Es como si en estos momentos, con un chasquido de dedos, pudiera reparar esta lámpara (mirando la lámpara que, próxima a mí, se mantenía parpadeando) y, para sorpresa mía y de los presentes, efectivamente, al chasquear los dedos, aquella lámpara transmitió su incandescente luz al grupo de personas allí reunidas. Al finalizar las preguntas posteriores a la plática, y recordando el incidente de aquella lámpara, haciendo mención de aquel momento, volví a chasquear los dedos y, coincidentemente, la citada lámpara volvió a su molesto parpadeo, aunque ya a nadie le afectaba..." - Entonces, supongo que esa coincidencia le sirvió para cerrar con broche de oro su conferencia y, por lo tanto, se le llenó de alumnos el Instituto... - Comentó el Rev. Guillermo. - Pues, si no se llenó, cuando menos unos dos o tres deben haber quedado bastante impresionados y con ganas de practicar regularmente su Hatha-Yoga... - Ahora comprendo el motivo de su éxito por allá... -agregó, mientras nos iba pasando los postres. - Desde luego que esos eran otros tiempos. En esa época todavía era posible encontrar gente con fe y se podían mover montañas o encender y apagar lámparas... En cambio, cuando la gente empieza a desconfiar de uno, ¿qué se puede hacer? Lo mejor, cuando la gente duda de la buena intención con que se le desea ayudar, es alejarse de ella, pues, en esas circunstancias, cada palabra y acto son motivo de recelo... |
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Rigoberto Hernández Fuentes, Gag Pa. A su servicio. E-mail: righerf@hotmail.com Tel. 5712-5475 |