Charlas de un Gag-Pa. Toro LII


CHARLAS DE UN GAG-PA
Bajo el signo del toro, del año LII, de Acuarius.

Impulsado por la vitalidad que nos transmite esta época del año, cuando la Naturaleza se vuelve especialmente coqueta y la luminosidad del día comparte armónicamente su dominio con la noche, vuelvo a dirigirme a ustedes, dispuesto a compartir algunos instantes en la vida de este servidor.

EN CASA SEDE NACIONAL.
Entre los muchos y diversos anuncios, llamó mi atención uno que decía "Curso de Milagros". Le pregunté (en plan humorístico, desde luego) a la secretaria si, con ese curso, aprendería yo a hacer milagros. Me contestó que no era esa la idea, sino que el milagro consistía en la transformación que podría lograr en bien de mí mismo, lo que me pareció que sería bastante.

EN IGUALA.
En cierta ocasión que visité Iguala, hace algunos años, me comentaba el R. Hno. Virgilio: "Pues nosotros hemos considerado que no tiene caso mantener el Centro de Estudios, Reverendo. La verdad es que en la actualidad cualquier persona puede ver en la televisión, en las revistas, el periódico y en cualquier parte lo que le interesa; hasta los temas esotéricos han dejado de serlo y ahora son de dominio público..."
En ese tiempo me pareció válido el argumento del Hermano. Ahora pienso distinto, pues estoy convencido de que siempre será mejor cualquier esfuerzo, por mínimo e infructuoso que parezca, que la inactividad total.

EN SAN LUIS POTOSÍ.
Hace unos diez años, después de la conferencia, en un amplio auditorio que nos quedó grande, se acercaron algunos Hermanos para comentarme que, a pesar de haber sido acuerdo de Escuela el asistir a la conferencia, cierto Hermano no se había presentado, enviando a otra persona en su lugar.
- Entonces, ¿qué nos sugiere hacer, Reverendo?
- Por mi parte, pueden felicitarlo. Lo digo honestamente. - Agregué- La plática estaba dirigida a la gente que no está en contacto con nosotros y no para la gente de las Escuelas, quienes, seguramente, deben haberse aburrido.
Fue en ese momento cuando comprendí el motivo por el cual los Hermanos insistían en que desarrollara un tema que a mí, en lo personal, me parecía que resultaba poco o nada llamativo para la gente profana. A partir de entonces, me acostumbré a preguntar para quién debía estar dirigida mi plática.

EN CHILPANCINGO.
- Reverendo, los yamines de Acapulco están organizando un ciclo de conferencias dirigidas al público en general. ¿Nos podría apoyar con alguna?
- Desde luego que sí; luego nos ponemos de acuerdo.
- ¿Porqué no mejor de una vez?
- Está bien. ¿Cuál es la fecha en que desean que los visite?
- Pues, mejor usted díganos para cuándo lo esperamos.
- Mire: como usted dice que la plática será para el público en general, esto significa que, por cada diez personas ajenas a la Institución que asistan, una de ellas se quedará con nosotros; así que, si la charla va a ser para diez personas, luego nos ponemos de acuerdo; si es para cincuenta, en estos momentos acordamos la fecha y, si es para más de cien personas, llámenme cuando lo deseen y allí estaré, sin importar lo demás.
La M. R. Cristina decidió que ese era un buen momento para acordar la fecha.
Así que me presenté el día señalado ante unas ciento veinte personas, entre las cuales se encontraban muchos de los Hermanos que conforman el grupo de la G.F.U. en aquel puerto y que, aunque no escucharon nada nuevo, parece que disfrutaron con la exposición de cerca de tres horas, lo cual me hizo recordar mi propia asistencia a otras conferencias donde tampoco escuchaba nada nuevo, pero me ayudaban a reforzar o clarificar algunos conceptos.

EN EL DISTRITO FEDERAL.
El R. Hno. Jesús me llamó por teléfono: la Hermandad de la Zona Oriente había decidido adquirir su propia Casa Sede. Me invitaban a participar en su campaña, solicitándome que dirigiera un taller para el público no relacionado con la Institución. Acordamos que el tema sería Técnicas para el Control del Stress.
- ¿Cuántas personas asistirán al taller? - Inquirí.
- No sabemos todavía con exactitud.- Me contestó- ¿Cuántas personas le gustaría tener?
- Eso depende del espacio. ¿Dónde se va a desarrollar el taller?- Volví a interrogar.
- Quizá sea en la Sede Oriente, o también pudiera ser en Eugenia, o en cualquier otro sitio que usted prefiera. ¿Dónde le gustaría?
- Mire, si es para cinco personas, en cualquier rincón nos acomodamos; si es para cien, que sea en un área semejante a la de un buen gimnasio y, si son cincuenta mil o más, consígase el Estadio Azteca, con un buen equipo de sonido.- Concluí.
La ventaja que tenemos los profesores, frente a otros profesionales, acaso consista en que somos capaces de adaptarnos a todo tipo de circunstancias.

HACE DIEZ AÑOS.
Hace diez años recibía yo frecuentes invitaciones por parte de hermanos del interior del país como fuera de él, para efectuar visitas encaminadas a la realización de conferencias y cursos. Por considerar yo que en esos lugares había jerarcas que podían hacer lo que los hermanos me solicitaban, no me parecía necesario atender a tales solicitudes. Con frecuencia se repetía este diálogo:
- Reverendo, ¿Cuándo podría darnos algún curso?
- ¿Les interesaría, quizás, algún curso sobre Literatura? Porque esos son los cursos que yo doy.
- ¡Oh, no! Nos referimos a algún curso sobre Yoga, Astrología, Cultura Iniciática... en fin, los temas que se manejan en la G.F.U.
- Entonces, será cosa de ponernos de acuerdo. Solamente que debo advertirles que mis cursos duran un año y constan de un diez por ciento de teoría y un noventa por ciento de práctica. Bueno, quizá podamos reducirlo a seis meses, pero no menos.
Sobra decir que, con tales condiciones, las solicitudes fueron desapareciendo.

HOY.
Finalmente he comprendido que, aún cuando se cuenta con los Hermanos y Jerarcas más versados sobre los diversos temas, no está de más la visita que cualquier otro, como este servidor, pueda hacer, pues "dos cabezas piensan más que una y cuatro ojos ven más que dos", lo cual resulta especialmente valioso para quien desea tener una visión más global sobre cualquier asunto. Por esto es que vuelvo a ponerme a su disposición para apoyarlos con pláticas, cursos y talleres, aunque con la recomendación de que, preferentemente, los temas de carácter iniciático sean para miembros de nuestras Escuelas, mientras que, para el público ajeno a la Institución, los temas relacionados con la superación personal, así como los clásicos introductorios a la Yoga, Cosmobiología, la Nueva Era, la G.F.U... resultan ser los más adecuados.
. Rigoberto Hernández Fuentes,
Gag Pa. A su servicio.
E-mail: righerf@hotmail.com
Tel. 5712-5475