CHARLAS DE UN GAG-PA
Bajo el signo del cangrejo, del año LIII, de Acuarius.



LA PRUEBA.
- ¡Te digo que no, Carlota, no se puede ser Gurú a los veinte años...! - Se encontraba diciendo el Hermano Mayor en el momento en que yo entraba en su casa, en el Ashram de Coatepec.
-¡Pax, Maestro! - Saludé.
-Pax, m'hijo! - Contestó, mientras hacía una pausa en lo que le explicaba al Rev. Carlota algo más, en relación a cierto jovencito recién llegado de la India, mismo que poco tiempo después se casó con su secretaria, y que en esos años había generado un movimiento con gran éxito.
Cuando inquirió acerca del motivo de mi visita, y después de varios rodeos infructuosos que hice, con la intención de darle tiempo a la Hermana Carlota para que se retirara, tuve que confesarle que había caído en la clásica prueba del Getuls. Una vez que le hube expuesto, con detalle, mi asunto, preguntó:
- ¿...Y tú, cuántos años tienes?
- Veintiocho, Venerable Maestro.
Entonces, volviéndose hacia su esposa, espetó:
- ¿Ya oíste...?¡Si yo sé porqué te digo las cosas...!¡No se puede ser Gurú a los veinte años...! - Continuó exclamando, mientras yo sentía ganas de ser parte del polvo que no se alcanza a ver, pero que uno sabe que allí está.

¿AMA A SU PAREJA?
Aunque en momentos y circunstancias diferentes, ambos cónyuges solicitaron mi opinión, pues sentían que ya no toleraban la situación por la que estaban pasando como pareja. Después de escucharlos, les pregunté, en su respectivo momento:
- ¿Ama usted a su esposo?
- Desde luego que sí; de lo contrario, no estaría sufriendo y ya lo habría dejado.
-¿Porqué está tan convencida de que lo ama?
- Pues porque yo siento que me moriría sin él.
- ¿Entonces, porqué piensa en la posibilidad de separarse de él?
- Porque tampoco puedo vivir con esta angustia, pensando que puede andar con alguna otra mujer.

-¿Ama usted a su esposa?
- No lo sé. Procuro darle cuanto necesita y está a mi alcance; casi siempre termino haciendo cuanto me pide, aún cuando yo no esté de acuerdo; procuro ayudarla en sus proyectos, aún cuando sus proyectos no me incluyen... pero creo que haría lo mismo por cualquier otra mujer que viviera conmigo...
- ¿Porqué ha pensado en la posibilidad de separarse de ella?
- Porque hay momentos en que me siento agobiado por sus actitudes posesivas... y siento que no puedo más.
- ¿ Realmente considera que los celos de su mujer son injustificados?
- La verdad, no lo sé...
- ¿Porqué no lo sabe?
- ...Reconozco que me siento a gusto cuando, a veces, alguien parece interesarse en mí también...
- ¿ Cree usted que su mujer no se interesa en usted?
- Creo que no tiene tiempo ni energía, pues la pobre apenas si puede consigo misma...

Conclusión: No es lo mismo decir te amo, que decir te necesito.


EN VILLAHERMOSA.
Al término de la clase de Hatha-Yoga, me siento atraído por la animada conversación que sostiene un pequeño grupo de representantes del sexo femenino. Al acercarme, alcanzo a escuchar que el diálogo gira en torno a la joven pareja que se consiguió cierto conocido de ellas, el cual podría ser considerado como una persona "mayor".
"¿Usted qué opina, Reverendo?", me pregunta una de ellas, para agregar enseguida: "¿Cree que una chica de veinte años pueda enamorarse de un hombre de sesenta?". Cuando estoy a punto de contestar, otra acude en mi ayuda, al expresar: "¡Todo depende de lo grueso de la cartera!", y otra más, comenta: "Yo por eso mandé instalar un espejo bien grandote, en el cuarto de baño, y le dije a mi marido que ese espejo era para que pudiera mirarse de cuerpo entero tal como es; que se fijara bien en esa panza, esas arrugas y esa calva, y así pudiera recordarse, cuando alguna vez se le ocurriera intentar la conquista de alguna jovencita."

EN COATZACOALCOS.
Luego de disfrutar de la hospitalidad de la Hermana Vicky en su restaurante El Champiñón, tengo la oportunidad de conocer la Casa Sede de la Red en esa ciudad. Es un moderno y funcional edificio de tres pisos. Al recordar otros lugares, donde la Hermandad, constituida por mayor número de miembros ha realizado o se encuentra realizando enormes esfuerzos para la adquisición de construcciones más modestas, me atrevo a preguntar: "¿ ... Y, siendo tan pocos, cómo hicieron para conseguir este edificio?" "Es que, cuando decidimos comprarlo, éramos muchos..." me explica el Hermano Gegnián.

EN COATEPEC.
Casi siempre, cuando voy a Coatepec, el clima es agradable. No importa si es temporada de lluvias o estamos en invierno. Sin embargo, esta vez no fue así.
En esta ocasión, Coatepec me recibió con un aguacero tal, que me hizo pensar que el cielo estaba haciendo una rabieta o se encontraba triste pero, en cualquiera de los casos, era indudable que nos dejaba caer su llanto, pues esta lluvia no podía ser, como otras veces, efecto de que el sol estuviera bañándose.
Normalmente ocurre que, aún cuando el día se encuentre nublado, siempre tengo oportunidad de saludar al sol desde el Ashram, pero antier fue uno de los pocos días en que esto no ocurrió; ni siquiera el domingo dejó de estar triste el ambiente. Uno piensa: "¡Lo bueno es que todo es relativo! Nos consuela saber que el sol brilla con muchas más ganas por otros rumbos, y que mientras por acá llueve, por otro sitio escampe. Esto es normal; simplemente es la circunstancia en que nos toca vivir."
Mientras nos encontramos en el comedor, saboreando una vez más los sabrosos platillos preparados por Lolita, la cocinera del Ashram (a quien desde este sitio y en este momento vuelvo a enviar otro aplauso, pues el sólo recuerdo del plato con sus leguminosas de etiqueta alegra mi estómago), vuelvo a mirar el llanto del cielo.
Santiago Carbonell, uno de nuestros elementos más jóvenes y entusiastas entre los Gag-Pa, me explica cómo a través de la kinesiología, su especialidad, se puede detectar alguna afección que tenga la persona, según sea la reacción que presenten determinados músculos del "paciente". Al tiempo que lo escucho recuerdo la iridiología, la digitopuntura... y tantas otras técnicas y disciplinas que permiten, a los conocedores, detectar diversas fallas en los organismos, mismas que pasan desapercibidas para quienes formamos parte de las grandes mayorías incultas y simplemente nos dejamos impresionar por lo superficial, ya de por sí maquillado y vestido para tal efecto.
. Rigoberto Hernández Fuentes,
Gag Pa. A su servicio.
E-mail: righerf@hotmail.com
Tel. 5712-5475
www.galeon.com/righerf




alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Inmobiliaria y Dominios
Consigue una página web gratis o un
alojamiento web profesional con Galeón