Charlas de un Gag-Pa. León LIII


CHARLAS DE UN GAG-PA
Bajo el signo del león, del año LIII, de Acuarius.



EL EJEMPLO.
"...La humanidad ya tiene despierto el primer chackra - me explicaba el Hermano Mayor, después de haberme regañado fuertemente - ; es por esto que cualquiera es capaz de viajar al otro lado del mundo, bajo el impulso del sexo. Pero quiero que te quede bien claro: Eso no tiene ningún mérito... ¿Porqué tienen que ser ustedes así...?¿...Acaso es ése el ejemplo que les doy...? ¿...No piensas que yo podría hacer lo mismo si quisiera...? ...Pero ¡No, señor! no lo hago... porque me debo a una causa..., a una Institución... ¿...O es que crees que porque estoy viejo ya no se me acercan las mujeres...? ...Todavía, hace unos días, por ejemplo, se me acercó una muchachita para decirme: "Usted puede hacer conmigo lo que quiera..." ...y yo le contesté que muchas gracias, pero que para eso yo tenía mi esposa, que atiende mis necesidades... ¡Ese sí es el ejemplo que les doy! ... Por eso les digo que pongan cuidado al escoger la suya... porque si cada quien tiene la suya, se ahorran muchos problemas..."

DESPUES DEL ANTENAJE.
- ¿Nos podría aclarar, Reverendo, la diferencia entre lealtad y fidelidad?
- Para mí, son palabras que significan lo mismo. En ambos casos se hace referencia a la confianza; por ejemplo, se puede decir: El perro es un amigo fiel, como también suele decirse: El leal caballo no abandonó a su jinete... ; algunos documentos oficiales, a veces, traen la leyenda: "... se hace constar que la presente es copia fiel del original..."; con frecuencia se menciona la fidelidad de la esposa, o bien, la lealtad del amigo... ; o también se puede contar con un fiel sirviente, que es decir lo mismo cuando se menciona que es un sirviente leal.
- ¿Entonces, porqué el Maestro Marcelli nos dice que debemos practicar la lealtad, lo que no significa lo mismo que la fidelidad...? ... Bueno, creo que es algo así, lo que dice...
- Posiblemente el Venerable Maestro se refiere a la conducta que debe guardar el Discípulo en relación a su Maestro, dentro del Sendero y de acuerdo a la Sagrada Tradición Iniciática. Esto es que, quien se diga Discípulo de un Maestro es porque practica las enseñanzas de éste y, por lo mismo, no antepondrá sus gustos o intereses personales al cumplimiento de su deber. Dentro de este contexto, el Discípulo, al mostrar su fidelidad a la Sagrada Tradición, se manifiesta también como un individuo leal a su Maestro, es decir, es un Discípulo digno de confianza. Debo aclarar que esto tampoco significa que el Discípulo deba actuar exactamente igual que su Maestro en todo momento porque, les recuerdo que la palabra tradición es equivalente a traición, pero lo sagrado, lo esencial, se mantiene...
- ¿Entonces, Reverendo, como quien dice, para ser verdaderos discípulos, debemos ser traidores...? (Risas).
- Le repito que el verdadero Discípulo trata de captar la esencia, lo sagrado; de no hacerlo así, entonces estaremos frente a un traidor, como usted dice, o frente a un fanático, pues ambos actúan sin conocimiento de causa: el primero, por no ser capaz de hacer lo que se le ha enseñado; y el segundo, por no ser capaz de hacer otra cosa que no se le haya dicho. Aunque es conveniente aclarar que ni uno ni otro es consciente de su papel.
En la Sagrada Tradición, la enseñanza se da de labio a oído, o lo que es lo mismo, en forma personal; sin embargo, hay lecciones que el Maestro enseña y que el Discípulo debe aprender, sin que medie palabra alguna, o bien, que trascienden las diversas formas del lenguaje oral.
- Es por esto que podemos afirmar que todos los Maestros dicen esencialmente lo mismo, aún cuando utilicen palabras y expresiones diferentes.
- ¿Sería algo así como el concepto de Dios?
- Exactamente. Considero que es un buen ejemplo, pues no importa si le llamamos Dios, o La Divinidad (para quienes prefieren términos en femenino), el Ser Absoluto, El Todo... etc.
- ¿ No sería mejor que siendo la misma verdad todos los Maestros le llamaran de la misma manera?
- Eso solamente sería posible si toda la gente hablara el mismo idioma, tuviera las mismas costumbres... en fin, participara del mismo contexto histórico-social, lo cual no es posible porque nuestro mundo está cambiando constantemente. Cuando los diferentes Maestros utilizan diferentes lenguajes, permiten que individuos diferentes puedan captar las mismas verdades, aún cuando los diversos grupos de Discípulos no se entiendan entre sí.
- ¿Qué opina, Reverendo, de las Escuelas de Qabbalah?
- Las Escuelas de Qabbalah constituyen una más de las diversas formas sistematizadas en que se transmite la Sagrada Tradición Iniciática. Honestamente debo decirle que no conozco ninguna y por lo mismo no puedo hablar más de ellas. Sé que actualmente están proliferando las Escuelas de Kabalah, impulsadas por algunos Maestros de nuestra Orden y, por lo mismo, entiendo que deben ser buenas; sin embargo, tengo conocimiento de la existencia de algunos grupos de estudio de la Cabbala que, después de haber crecido con el esfuerzo de la Hermandad, y al abrigo de los locales de la Red, ahora se comportan como el hijo que ha crecido, comienza a trabajar y decide conservar para sí mismo el producto de su trabajo, en vez de colaborar proporcionalmente con los gastos familiares. Los grupos de estudio de Cabbala se han puesto de moda, como en otros tiempos lo fueron las Logias Blancas y otros que hemos tenido, pero, en realidad, la idea original era la de fortalecer, con el estudio de la Kabalah, los programas de estudio de las Escuelas de la Orden.

EL HIJO.
Don Panchito, anciano curandero, muy conocido y estimado en su pueblo, había llegado al término de su vida. Lo sabía él y lo sabían quienes lo acompañaban en su miserable casucha de adobe. Cuando le dijeron que iban a buscar al médico, declaró que no tenía caso, porque él ya sabía que estaba a punto de morir.. Cuando le preguntaron si deseaba que le llevaran al sacerdote del pueblo, su despectiva respuesta dejó bien claro que no le interesaba. Sin embargo, los días pasaban y la agonía del Chamán no podía finalizar.
- ¡Mi hijo! ¡Tráiganme a mi hijo! - Era lo único que solicitaba.
- ¡Aquí esta Pablo, a su lado! ¡Aquí está su hijo! - Le decían, aquellos que le acompañaban.
- ¡No, éste no es! - Replicaba Don Panchito - ¡Este es solamente un #&%*"#%&!
Nadie entendía nada. Una y otra vez se repetía la escena. Los días pasaban... pero Don Panchito decía que no podía morir porque necesitaba ver a su hijo.
De pronto, sin que nadie supiera de dónde había llegado, se presentó un hombre joven, de recio semblante, renegrido por el sol, quien dijo haber caminado durante una semana entera a través del monte para llegar a ese lugar, pues había sentido un llamado. Don Panchito ordenó que los dejaran solos y, después de permanecer tres días a puerta cerrada, finalmente consiguió fallecer.
NOTA. Al Hermano que me compartió esta anécdota, le ruego me disculpe por no mencionar su nombre, pero no tengo la certeza de quién lo hizo.
. Rigoberto Hernández Fuentes,
Gag Pa. A su servicio.
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