Charlas de un Gag-Pa. Acerca del sexo


CHARLA DE UN GAG-PA
Acerca del sexo.


Pretender enfocar aisladamente este tema resulta riesgoso, pues bien sabemos que son muchos los factores que influyen en el comportamiento de los individuos, siendo el relacionado con el sexo, uno de los diversos ámbitos en que se manifiesta nuestra conciencia. Sin embargo, siempre es posible comentar algo al respecto.

A LOS JÓVENES:
Cuando el individuo descubre el placer sexual, corre el riesgo de engolosinarse, de manera idéntica como le ocurriría a un niño que descubre un recipiente de dulces, sin que haya algún adulto que le impida el exceso. En el caso del tema que nos ocupa, el papel del adulto lo cumplen el conjunto de principios, ideales, normas, hábitos y hasta temores que acompañan al sujeto en su crecimiento.

Es por esto que resulta conveniente aclarar que el apetito sexual es algo tan natural como lo es la necesidad de alimento sólido para el organismo y, por lo tanto, los órganos sexuales deben recibir la misma atención que requiere cualquier otra parte del cuerpo, como podría ser la mano, la nariz o el intestino, cumpliendo, cada cual, la función que le corresponde.

También es oportuno hacer notar que en forma semejante como ocurre con los niños, también los mayores son influenciados por la publicidad, generando aparentes necesidades que fuerzan a los padres de los pequeños a satisfacer sus demandas de alimento chatarra, y obligando a las sociedades a justificar algunas prácticas y costumbres que, aunque sean normales, por haberse generalizado, no necesariamente son sanas. Tal ha ocurrido con los hábitos alimenticios y con muchos otros. Es por este motivo que los jóvenes no deben poner mucha atención a la publicidad generada en su derredor, tanto por las empresas que buscan vender imágenes, textos, y todo tipo de productos encaminados a satisfacer una falsa necesidad que las personas jóvenes aún no tienen, como tampoco deben creer a los adultos que exaltan sobremanera la satisfacción sexual, y que generalmente lo hacen como compensación a otras muchas carencias, sobre todo psicológicas, que les afectan.

Todas las acciones encaminadas a generar y conservar la vida son placenteras en sí mismas: comer, beber, excretar… y la actividad biogenésica no lo es más.

Procuren, ustedes, mantener su atención en el desarrollo de sus potencialidades físicas y mentales a través de la práctica deportiva y del cada vez mejor rendimiento escolar. El organismo tiene sus propios mecanismos para mantener el equilibrio y, mientras más consigan sobreponerse a la influencia mórbida del ambiente que les rodea, más fácilmente lograrán poner las bases de su futura armonía familiar y, consecuentemente, de la nueva sociedad acuariana.

Algo importante que se debe hacer notar es que, como decía al inicio de esta Charla, son muchos los factores internos y externos los que influyen para que un individuo experimente el apetito sexual como una necesidad, y por lo tanto no hay edad ni situación determinante para ello; pero se puede decir que, como sucede en otros campos, por ejemplo, en el de la alimentación, que, cuanto más se respeta el horario para tomar los alimentos en el lugar y de la manera adecuada, mayor provecho se obtiene de ellos. Lo mismo sucede respecto a las relaciones sexuales, aunque también es justificable el caso de quienes por su particular circunstancia, sienten la necesidad de llevar al estómago el atractivo pero vacuo alimento chatarra , o peor aún, los contaminados platillos de la calle, mismos que pueden terminar en algún tipo de infección.

No es cuestión de defender un determinado sistema caduco de valores, sino de darse cuenta que el dulce que debiera servir de postre, si se consume antes, disminuye en gran medida la capacidad de disfrutar el resto de la comida


A LOS ADULTOS:
De acuerdo a la información obtenida por Gabriel García Márquez, Simón Bolívar, El Libertador, tuvo 35 mujeres, "sin contar las pájaras de una noche" ( 1 ); de menos renombre, en México, durante la Revolución, varios Generales llegaron a tener tantas mujeres, que cuando menos alguno de ellos dio origen, con su descendencia, a toda una población. Pero éste no es el motivo por el cual se recuerda a estos hombres, sino por su entrega a la lucha por sus ideales.

La mayor parte de la gente parece incapaz de apreciar el esfuerzo de quienes están luchando por ser mejores seres humanos y se decepcionan al comprobar que los "santos" están en el cielo, o bien, menosprecian al Iniciado, al mirarlo como a cualquier otro hombre "común y corriente". El grado de equilibrio en la conducta que el individuo consiga, entre la obediencia y el control de los instintos, marca la diferencia.

Es por esto que el Estudiante de Iniciación debe recordar que, respecto al sexo, generalmente estamos mal informados, pues, si bien es cierto que el impulso sexual forma parte del paquete de instintos con que la Naturaleza ha dotado a los seres humanos, también lo es el hecho de que la manifestación de este estímulo es, en la mayoría de los casos, generado mentalmente, como consecuencia de nuestra falta de madurez.

El deseo sexual en el hombre se acrecienta más fácil que en la mujer porque, mientras ésta reacciona en forma glandular, aquél lo hace de manera nerviosa. Este es el motivo de que el macho siempre esté dispuesto para atender el requerimiento de la hembra, cuando ésta se encuentra apta para la procreación. De no ser así, se generaría un desequilibrio ecológico debido a la proliferación caótica, o bien, al riesgo de desaparición de la especie, antes de haber cumplido su función en el concierto de la evolución.

Sin embargo, debido a que todas las acciones encaminadas a la generación y regeneración de la vida, resultan altamente satisfactorias en sí mismas, la gente se ha confundido, incurriendo en el error de la búsqueda del placer, por el placer mismo, en vez de considerarlo una consecuencia del cumplimiento de las Leyes que rigen el funcionamiento del organismo. Los antiguos romanos, por ejemplo, organizaban banquetes en los cuales el placer de atender al paladar era tanto, que comían hasta vomitar una o más veces, para poder continuar comiendo.

De igual manera ha ocurrido con el sexo. La relación sexual entre la pareja ha perdido, en general, la función de interrelacionar a los individuos en los diversos planos de manifestación y de acuerdo a su polaridad, limitándose este concepto, en la mayoría de la gente, tan sólo a la unión de los órganos genitales.
No comprender la esencia de la relación sexual entre la pareja, provoca, por un lado, el hastío, la saciedad y hasta el rechazo; y por otro, una sensación de frustración, de vacío, que pretende llenarse o, al menos, ocultarse mediante la búsqueda constante de nuevas formas y nuevos nombres, para volver a caer en lo mismo.

La relación sexual, entendida como unión genital, no debe tener más importancia, en la vida de la pareja, que el postre, respecto al conjunto de platillos que conforman la comida. Cimentar el matrimonio en este tipo de relación, sólo puede conducir al fracaso, mismo que debe considerarse no sólo como la separación física de los cónyuges.
Debido al intercambio de fluidos y partículas mentales que se produce durante las relaciones íntimas, es importante señalar que la promiscuidad sexual produce, en quien la practica, inestabilidad emocional y confusión mental.

Por otra parte, las relaciones sexuales, bajo control, pueden fortalecer sobremanera la integración familiar y servir de apoyo para conseguir el equilibrio en nuestra conducta. A fin de cuentas, cada quien debe ser capaz de distinguir cuánta necesidad auténtica de alimento tiene, para no incurrir en excesos. La mujer debe saber atender los requerimientos de su marido, y éste los de su esposa.

A LOS MAYORES:
La diferencia entre un anciano y un viejo decrépito consiste en que el primero es una persona que ha vivido mucho y ha aprendido de sus experiencias; su cuerpo y su mente se mantienen dinámicos y flexibles, presentando, por lo mismo , una actitud positiva ante la vida, es optimista, y su visión alcanza cada vez más lejanos horizontes. Por el contrario, el viejo presenta rigidez en su cuerpo y en su mente, y por lo mismo no está en posibilidades de realizar ya ningún esfuerzo, pues su visión del futuro únicamente le presenta la imagen de una tumba. Estos dos vocablos, por lo tanto, no son sinónimos en este caso, ni deben relacionarse, necesariamente, con la edad cronológica de la persona.

Pareciera innecesario repetir que los principales factores que propician el impulso sexual lo constituyen: una alimentación errónea, encaminada a irritar el sistema nervioso; una herencia cultural que promueve actitudes destructoras y egoístas; y la escasa madurez psicológica del individuo.

Por esto es que los Ancianos no deben sentirse inquietos si notan que disminuye en ellos el impulso sexual debido a la transmutación de la energía generadora y regeneradora que en otros tiempos se manifestaba a través de la válvula de escape que es la actividad sexual y que ahora se proyecta como magnetismo, comprensión, libertad…

Siempre es bueno recordar a los Ancianos que hay ocasiones en las que, poco antes de entrar al estado profundo de meditación, si se siente demasiado fuerte la comezón en alguna parte del cuerpo, lo mejor es rascarse y olvidarse de ella. También deben considerar los Ancianos que, cuando los niveles de glucosa bajan mucho, una buena cucharada de azúcar resulta de gran ayuda para mantener levantado el ánimo.


( 1 ) García Márquez, Gabriel. El General en su Laberinto, Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1989. Volver arriba
. Rigoberto Hernández Fuentes,
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